Así fue Serguéi Eisenstein, un genio del cine que lo mató la censura

El primero en establecer un nuevo orden en la imágenes que te cuentan la historia en la gran pantalla

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A veces ves a personajes en los doodles y te entra una curiosidad tremenda por saber quién protagoniza semejante honor. Uno de los más encantadores fue el de Serguéi Eisenstein, un casi olvidado genio del montaje en el cine. Sus aportes brindaron al cine una distinta de cómo se veían las películas.

Serguéi Eisenstein nació en el 23 de enero de 1898 en el Imperio Ruso. Su nombre completo es Serguéi Mijáilovich Eizenshtéin. Dedicó su vida al teatro hasta que en en 1925 y después de mucho trabajo, estrenó El acorazado Potemkin. Esta película muda con el pasar de los años se consideró la primera gran obra maestra del cine.

Su teoría del montaje

En una época donde el cine era más una secuencia plana y documental, Eisenstein se arriesgó a extrapolar varios elementos de sus escenas. Los primerisimos planos que vemos hoy en algunas películas, o el protagonismo a ciertos objetos dentro de la puesta en escena, nacieron en la mente de Serguéi.

Para él, las películas deberían jugar con la psicología de los espectadores. Para ello desarrolló tres tipos de montaje métrico, rítmico, tonal, armónico e intelectual. Pero como esto no es una escuela de cine, te dejamos esa tarea a ti para que la investigues.

Para Eisenstein “el cine es una extensión contemporánea del teatro y que las películas tienen atractivos que funcionan como estímulos de la respuesta del espectador”.

Cambio la forma en la que se contaban las películas redifiniendo el orden de las imagenes y las escenas. Logrando una dinámicas revolucionaria.

La censura y su muerte

A Eisenstein lo mató la censura. No pudo llegar a ser más grande de lo que era porque era un ruso perseguido por la Unión Soviética y odiado por otros por ser ruso. Llegó a Estados Unidos con 3 películas en su haber, pero no logró quedarse en el país, se le negó la residencia y fue enviado de regreso a Rusia.

Pero lo intentó en México, donde su suerte fue muy parecida a la que tuvo en USA. Una vez instalado de nuevo en Rusia, Eisenstein vivió la censura de Stalin y cayó en una terrible depresión.

Falleció a los 50 años de una hemorragia a causa de un infarto. Su legado quedó en obras tan notables como El acorazado Potemkin y Octubre, donde narró la llegada de la Revolución Rusa al palacio de los Zares.

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Escritora desde los 6 y periodista por tropezón, pero con amor.