El cine y la TV: fábricas de nostalgia

El mundo del entretenimiento y la publicidad saben que “lo que emociona vende”

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Los seres humanos somos emotivos por naturaleza, poseemos un arsenal de emociones que nos permiten adaptarnos a diferentes situaciones y momentos. Sin embargo, son tan poderosas y difíciles de controlar que desde nuestro primer contacto con el mundo lloramos, porque nos sentimos enojados, angustiados, hambrientos, asustados, etc. No sabemos expresar con palabras aquello que sentimos o deseamos. La impotencia nos invade y explotamos en un llanto incontrolable hasta que nuestro deseo es satisfecho o nuestra atención se ocupa en otra cosa.

Crecemos, nos desarrollamos y comenzamos a conocer las diferentes vertientes de las emociones. Comprendemos que el llanto va ligado con la tristeza, el dolor y en rara ocasión con la felicidad. Es el símbolo universal para ello. Que una simple acción como sonreír refleja alegría inmediata, y es tan contagiosa que transforma la manera que afrontas tu día a día y del resto.

“Recordar nuestro pasado es sano si sirve para vernos tal y como somos hoy. Anclarnos en los recuerdos de forma obsesiva puede llegar a doler” – Xavier Guiz, Diario el País, España.

Nuestra vida es un torbellino de emociones, una montaña rusa –casi- interminable con subidas y bajadas salvajes, donde en el intermedio nos encontramos con un sentimiento que querrá acompañarnos en más de una ocasión, la nostalgia. Esa añoranza, esa pena hacia el pasado que nos debilita y nos hace recordar lo que fuimos, vivimos y pensar en lo que seremos.

La nostalgia es tan poderosa como adictiva, la añoranza hacia un pasado “feliz” que hace contraste con nuestro presente. Transportándonos a diferentes momentos en nuestras vidas con tan solo mirar o tocar un objeto, degustar una comida o bebida, disfrutar de una película o serie.

El mundo del entretenimiento y la publicidad saben que “lo que emociona vende”. Desarrollando anuncios, películas y series que se enlazan rápidamente con la memoria del consumidor o espectador. Realizando miradas retrospectivas de aquello que fue exitoso en su época (80s y 90s).

A falta de ideas, explotemos el pasado

No es un secreto a voces que Hollywood en la actualidad pasa por su momento menos creativo en cuanto propuestas novedosas. La mayoría de las producciones estrenadas en el año son remakes de clásicos o películas de culto, adaptaciones literarias, reboots de sagas y una saturación de superhéroes.

Tratan de cautivar y emocionar a jóvenes del pasado (adultos en la actualidad) y a niños de la era actual; para desarrollar un ciclo generacional de consumidores de entretenimiento emocional. Películas como Jurassic World y Star Wars The Force Awakens se “vendieron” como la continuidad de sus respectivas sagas, abogando por la nostalgia, al desarrollar historias conocidas combinando elementos, personajes pasados (muy queridos) con nuevos conceptos modernos para convertirse en las películas más taquilleras del 2015.  

nostalgia en el cine y tv

Sin embargo, hay directores como los Hermanos Coen que desarrollan nostalgia de forma magistral, esquivando lo comercial. Películas como Hail Ceasar desarrollan una mirada emotiva a la época dorada de Hollywood (1950), donde las películas de vaqueros, los musicales y producciones de la antigua roma dominaban las taquillas. Además, la controversia estaba en cada rincón de los estudios más exitosos de la época.

Hablar de nostalgia y no mencionar a Richard Linklater sería un articulo incompleto, sin duda el máximo exponente de este elemento en el universo cinematográfico con su obra maestra Boyhood un viaje generacional que retratara a la vida con una finura y realismo sin precedentes. Linklater es un maestro de la nostalgia, este año estrenó Everybody Wants Some inmejorable comedia-drama que refleja la época de los 80s con una precisión fantástica.

En efecto, mientras el pasado siga resultando rentable; Hollywood continuará explorándolo al máximo… Por esa razón pronto tendremos una versión moderna de Baywatch y los Power Rangers en el cine.

Disney y Pixar, máximos exponentes de la nostalgia

Si hay estudios que nos manipula y nos domina a su antojo para que nos emocionemos con sus nuevas propuestas eso son Disney y Pixar. Ambos estudios de animación conocen a sus consumidores y el público que desean golpear emocionalmente.

En vista de ello, tenemos un proyecto planificado y estructurada por ambas casas de animación parar hacer sonreír y emocionar al niño interno que disfruto de clásicos como La Bella y la Bestia, Alicia en el país de las Maravillas, Buscando a Nemo y Toy Story. Desarrollando secuelas luego de 12-15 años luego de su estreno. Logrando que jóvenes y adultos, popularmente conocidos como Millennials (nacidos entre 1990 y 2000) asistan a las sala de cines a consumir ese producto emocional para satisfacer a ese monstruillo nostálgico.

fining dory

Si quieren medir el valor de la nostalgia en números, valoremos lo conseguido por Buscando a Dory a nivel mundial, la secuela de Buscando a Nemo consiguió convertirse en la película de animación más taquillera de la historia (en espera de Toy story 4) al recaudar $721, 9 millones superando a películas como The Dark Knight Rises ($448,1 millones). Nuevamente “Lo que emociona vende”.

Netflix tampoco se queda atrás

Buscando ser la empresa líder en entretenimiento vía streaming con el objetivo de “ofrecer lo mismo a todo el mundo”, Netflix tiene en su inmenso repertorio virtual producciones originales así como contenido de diferentes épocas. Ofreciendo entretenimiento de calidad.

Durante el 2016, Netflix ha realizado una estrategia nostálgica al desarrollar primero una nueva tempo de Full House (Tres por Tres) recuperando a gran parte del elenco original para  rememorar aquel show que tantas alegrías ofreció a toda una generación en la pantalla chica.

En la actualidad, Netflix experimentando con las emociones consigue posicionar una  nueva joya a su corona con Strangers Thing, una producción original de 8 episodios que permite recrear clásicos del terror y ciencia ficción sin la necesidad de adquirir los derechos para rehacer una película.

stranger things

Strangers Things se enfoca principalmente en los 80s desarrollando una ambientación inmejorable de época, los hermanos  Duffer elaboraron (como la describe la prensa) “una carta de amor a los clásicos supernaturales de los 80 que cautivaron a una generación” una que Spielberg, Brian De Palma y John Carpenter estarían orgulloso.

El marketing de la nostalgia se consolida cada día más en la industria del cine y la TV. Logrando conectar generaciones pasadas con las modernas, alegrando a ese niño interior que durante un tiempo vivió en la oscuridad.

Es una técnica que difícilmente deje de funcionar, porque generación tras generación se irán valorando aquellos productos, películas y series que fueron un éxito en su época. Partimos de una época que engrándese los 70s y 80s, en un futuro serán los 90s y 2000s. Un ciclo que se adaptará de acuerdo a las exigencias del mercado.

“No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió” – Joaquin Sabina

La nostalgia permite añorar un pasado imborrable; aquellos programas, series, animaciones y videojuegos siempre formaran parte de nuestra historia, porque definieron nuestra infancia. Sin embargo, debemos valorar el presente. No dejen que la nostalgia se convierta en su adicción… La vida es hoy.