La trilogía de la incomunicación de Michelangelo Antonioni

Antonioni nos entrega poesía hecha cine.

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trilogía de la incomunicación

Se trata de un cineasta que quizá no es tan reconocido como Federico Fellini o Vittorio de Sica, sin embargo, para aquellos que lo conocemos, no queda duda de que Michelangelo Antonioni  fue uno de los mejores directores italianos de la historia del cine.

Aparte de esta maravillosa trilogía, la filmografía de Antonioni también cuenta con otros resaltantes trabajos como: Il Deserto Rosso (1964), The Passenger, de 1975 (con Jack Nicholson y Maria Schneider) y sobretodo, una de sus más famosas películas, Blow-up (1966) con la que se llevó la Palm d’Or en el Festival de Cannes de su respectivo año.

Michelangelo Antonioni era un romántico empedernido. En estas tres películas retrata las relaciones personales con una sutileza sumamente realista e hipnotizante. Siempre con una dirección y fotografía tan poéticas como el concepto mismo. Acompañado de una tenue banda sonora, utilizado el silencio como recurso primordial para impartirle más naturalidad y realismo a todo este conjunto con óptica a la culpa, la incomunicación, la soledad, la pasión y el deseo.

L’Avventura (1959)

Con esta se da inicio al romanticismo tajante y realista que caracteriza la trilogía. Una película con una divinidad estética envidiable que al comienzo desarrolla una trama enfocada en la repentina desaparición de un personaje principal. Sin embargo, lo interesante del asunto no es el misterio de su ausencia, sino la conveniente oportunidad de entreabrir una amorío que venía sucediendo encubierto. Desviando la mirada hacia a esta nueva relación que pronto se llenaría de las habituales inseguridades que acechan cualquier idilio y finalmente también aterrizan en esta aventura.

A estas alturas es un poco sorprendente, pero lo cierto es que luego del estreno de esta primera entrega de la  llamada trilogía de la incomunicación, no resultó muy bien acogida por el público en general. Sin embargo, críticos y demás cineastas expresaron su admiración por esta obra. Y con el tiempo, L’Avventura se ha ganado el respeto que desde el principio merecía.

La Notte (1961)

Si ya antes Antonioni había demostrado la impetuosa capacidad de representar ese ámbito naturalmente desbocado de una relación sentimental, con La Notte lo reafirma magistralmente.

A diferencia con L’Avventura, esta trata esas inseguridades que aparecen en una relación sentimental con el devenir de los años. Cuando ciertas acciones se vuelven habituales, la presencia es costumbre y llega el desinterés.

Una película que proyecta a la perfección ese aspecto emocional y sugestivo que marca esta trilogía. Cumplidoras interpretaciones de Marcelo Mastroianni, Jeanne Moreau y, la musa de Antonioni, Monica Vitti.

L’Eclisse (1962)

L’Eclisse es igual de fascinante que L’Avventura y La Notte. Un relato sobre el abandono del pasado y los nuevos senderos que quizá estén para quedarse, como tal vez no. Otro retrato del aislamiento y las relaciones sentimentales e interpersonales, representados simultáneamente junto al bullicio de las pujas en la bolsa italiana.

La última de la trilogía de la incomunicación es un digno cierre nuevamente protagonizado por Monica Vitti, esta vez junto a Alain Delon. Enmarcados en distinguidos planos que junto al resto de las composiciones y el gran manejo de cámara, forman en conjunto un aspecto visual más que notable. Esto combinado con los característicos silencios y un guión muy bien elaborado.