La Trilogía del Color de Krzysztof Kieslowski

Tres colores para tres películas

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trilogía del color

Trois Couleurs, conocida como la trilogía del color, es sin duda uno de los trabajos más emblemáticos de Krzysztof Kieslowski. Reconocido director polaco que ha sabido sustentar el séptimo arte.

Con cada película (Bleu, Blanc, Rouge) esta trilogía hace referencia a los colores de la bandera francesa, siguiendo el lema de libertad, igualdad, fraternidad. Y cada una tiene una marcada presencia visual de su respectivo color en cada plano y toma en pantalla.

Realmente el estilo cinematográfico de Kieslowski no es de enfrascarse en un solo término, ni siquiera en esta trilogía del color. Cada entrega tiene su toque distintivo, pero podemos decir que aunque varíe un poco en ciertos aspectos, sus trabajos suelen desarrollarse dentro de un ambiente usualmente apacible, al igual que el ritmo de su narrativa.

1Bleu (1993)

La primera de esta trilogía del color está protagonizada por Juliette Binoche, quien cumple con su papel a la medida. En general, se trata de una película que a simple vista parece sencilla, pero a su vez es bastante compleja, recordándonos lo efímero de la vida.

Una trama llena de situaciones y escenas repletas de significativos detalles para cada percepción. Experiencias que suben de nivel con esa música ideal.

2Blanc (1994)

Inesperadamente, luego del aspecto circunspecto de la primera, Blanc se desarrolla con ciertos toques de un humor negro dentro de ese anti-romance que vemos en pantalla.

Los protagonistas de esta locura, a la que no le falta sobriedad, brindan también cumplidoras interpretaciones. Tanto Julie Delpy como Zbigniew Zamachowski, pero sobre todo este último, quien carga con el mayor peso del filme.

3Rouge (1994)

Esta última entrega se maneja bastante dentro del romance y una relación amistosa no tan convencional. Protagonizada por Irène Jacob, de quien es difícil despegar la mirada. Interpreta un personaje que evoca todo el sentido de la última palabra del mencionado lema francés, fraternidad.

Es una película con el usual ritmo pausado, bellos planos, interesantes movimientos de cámara y una sugerente narrativa que al final nos reúne un poco de los tres colores.