Ghost in the Shell forma parte de la nueva estrategia de Hollywood en convertir todos aquellos shows del pasado en películas de Live-Action

La película nos vuelve a introducir hacia un universo cibernético, conocido como el Cyberpunkuno que en el pasado resultó revolucionario con producciones como: Blade Runner (1982), Total Recall (1990), Robocop (1990) y Dredd (1995).

Ghost in the Shell está ambienta en la ciudad de Tokio en un futuro donde los avances tecnológicos permiten que las máquinas y los humanos compartan similitudes funcionales y operativas. Además, los avances científicos permiten colocar el cerebro humano, encapsular el alma de una persona en el cuerpo de un androide de última generación para que perdure en la eternidad.

Narrativa débil y lineal

Ghost in the Shell es un anime que goza de una grandiosa serie de seguidores. Desde la época de su estreno ha generado un revuelo universal debido a su fantástico concepto futurista y enfoque filosófico que establece un debate moral sobre aquello que nos define como personas.

Las expectativas sobre esta producción eran enormes. Sin embargo, también existía cierto aire de desconfianza porque los animes no han sido muy bien adaptados en el cine. Todavía nos esforzamos por olvidar Dragon Ball Evolution.

Ghost in the Shell comienza de manera formidable. Una secuencia inicial con un grandioso despliegue de efectos visuales donde presenciamos el nacimiento de La Major (Scarlett Johansson). Seguidamente llega la pregunta que define la película “¿Quién Soy?”.

Dicha interrogante marca el ritmo de la historia, que transcurre para conocer el pasado de La Major. Una búsqueda de identidad que recuerda primeras instancias a la trama de la trilogía de Jason Bourne. Una comparación quizás algo desacertada pero que ejemplifica la lucha emocional del personaje.

El personaje de La Major entiende que fue creado con un propósito único y cumple sus labores con la precisión táctica de un autómata de última tecnología porque es el arma definitiva. Sin embargo, entiende que su Ghost (el alma), aquello que le da identidad, forma parte de un ser que existió, que tuvo familia, conocidos y una historia pasada que la representa.

Durante esa “búsqueda de identidad humana” es donde la película se desarrolla de manera débil y lineal. Es aquí donde la producción de Hollywood no puede equiparar el grandioso manejo filosófico que planteó Mamoru Oshii en la película animada en 1995.

Todo resulta una consecución de escenas donde las interrogantes son resueltas de manera conveniente. Entonces, el misterio alrededor de su pasado queda dentro de lo común a pesar de que la premisa invitaba a algo mucho más controvertido. En síntesis, la resolución termina siendo simple y poco emocionante.

Formidables efectos especiales

A pesar de que la historia se desenvuelve de manera débil, el apartado visual de la película es MAGISTRAL. No hay toma alguna en la cual tus pupilas no queden extasiadas ante la belleza de los escenarios.

Es un contraste muy marcado que, en definitiva, pagó el costo de la entrada. Quedarás maravillado con cada escenario mostrado. Deslizarás tus ojos detallando cada rincón de los ambientes de manera minuciosa porque el juego de luces y el manejo de las sombra es de alta precisión artística.

Ghost in the Shell es visualmente exquisita, recrearon en pantalla el universo del manga y anime de una manera excelsa. El Cyberpunk  ha regresado por todo lo alto.

Corresponde darle una mención aparte al estudio Weta Workshop, encargados del diseño artístico de Ghost in the Shell. Todo ese ambiente futurista y avance tecnológico evidenciado en pantalla es gracias a ellos. La recreación y apariencia de los personajes, el diseño de las armas, la mecánica del traje termóptico de La Major. El mas minúsculo detalle de este universo cibernético es obra de este grandioso grupo de trabajo.

En este detrás de cámaras se evidencia la minuciosidad del trabajo:

Scarlett Johansson, la heroína definitiva

El vuelco a la carrera de Scarlett Johansson es sin duda gracias a su participación en el universo cinematográfico de Marvel. Ajenas al producto de la casa de Disney, la actriz ha participado en:

  • Her (2013)
  • Under the Skin (2013)
  • Lucy (2014)
  • Hail Caesar! (2016)

Una variedad de trabajos con directores de renombres e independientes que le permiten explorar diferentes facetas como actriz. Sin embargo, un género en particular tiene protagonismo en la lista, el de la ciencia-ficción.

Scarlett Johansson es una actriz que se siente cómoda en producciones de ese estilo, se devuelve con una facilidad tremenda en pantalla. De igual manera, entiende las temáticas de las películas, se adentra en sus papeles y captura la esencia de cada personaje que interpreta.

No cabe duda que fue la elección correcta para interpretar a La Major. Quizás su interpretación pueda tildarse como poco expresiva, pero es exactamente lo que el personaje requería: un Cyborg sin contemplación a lo hora de cumplir sus objetivos.

Su compromiso en las escenas de acción es total. Ha confesado en diferentes entrevistas que odia el aspecto impecable de algunos personajes femeninos durante películas de acción. No teme verse desarreglada durante una secuencia de lucha, así como “coleccionar” moretones durante las grabaciones y prácticas de las coreografías.

Scarlett Johansson desborda feminidad en pantalla. No obstante, sus personajes son mujeres determinadas, capaces de valerse por si misma y valientes. Desmiente el estereotipo de la “damisela en apuros” y lo reemplaza con la modernidad femenina donde las mujeres son incluso más letales que los hombres.

Conclusión

Ghost in the Shell es una película para el disfrute de los seguidores del animé. Visualmente quedarán complacidos a pesar de que la historia deje un pequeño sabor agridulce. Aún queda mucho material por explotar por lo que visualizamos una segunda entrega. Además, sirve como material introductorio para una nueva generación de fanáticos.

Por último, resulta entretenido identificar la recreación de grandes escenas de la película de 1995. Sin duda un entretenido homenaje al trabajo de Mamoru Oshii y Shirow Masamune.

 

 

GHOST IN THE SHELL
Dirección7
Guión6
Interpretación7
Sonido8
Fotografía9
Nota de lectores2 Vota8.2
LO BUENO
La secuencia inicial Poco trasfondo filosofico
La ambientación y diseño conceptuaL
LO MALO
Débil narrativa
No hay un villano contundente
7.4
ENTRETENIDA