Manchester by the Sea es una de la candidatas a mejor película de los Oscar. Un drama contundente pero sobretodo deprimente. Un reflejo de las desdichas mas devastadoras que puede ofrecer la vida.

Esta película es una producción independiente dirigida por Kenneth Lonergan y producida por Matt Damon, quienes habían trabajado ya juntos en el largometraje del 2011, Margaret.

Como curiosidad, la película inicialmente iba a ser dirigida por Matt Damon, pero por cuestiones de agenda y proyectos del reconocido interprete, decidió contratar al hermano de su mejor amigo (Ben Affleck), el actor Cassey Affleck. Al final todo queda entre familia.

Un devastador retrato de la vida

El cine siempre ha sido un medio para retratar fantasías y realidades. El genero del drama funciona como un mirada indiscreta de circunstancias que se asemejan a la cotidianidad. La pérdida de un ser querido, el desamor, la reconciliación familiar, etc. Son momentos de la vida que han sido dramatizados en diferentes largometrajes, con la intención de ver reflejadas algunas vivencias propias.

Producciones en donde se agregan elementos que rozan el melodrama, con el objetivo de que el desarrollo de la historia sea fatalista. utilizando una resolución conveniente que permita olvidar el sufrimiento visto minutos antes.

Sin embargo, hay directores que parten de una premisa dramática tan deprimente como injusta, descartando esa resolución feliz que nos hace pensar que en la vida todo tiene solución. Por el contrario, hurgan en la herida, retuercen en el dedo en ella y te dejan en completa agonía cuestionando la belleza de la vida y que todo en ella es una completa consecución de desdichas.

En perspectiva, Kenneth Lonergan utiliza algunas de las características dramáticas ya mencionadas y utiliza una premisa ya vista. Pero el desarrollo de la trama es lo que hace de Manchester by the Sea una película distinta.

Por consiguiente, tenemos a un protagonista de nombre Lee Chandler (Cassey Affleck) quien se encarga del mantenimiento de diversos edificios. Escenas después, durante una mañana de trabajo, recibe una llamada con un tono lleno de tragedia. Su hermano, Joe Chandler (Kyle Chandler), ha muerto y en su testamento lo deja como tutor legal de su sobrino. Una tragedia que conlleva una enorme responsabilidad, una de la cual no quiere hacerse cargo.

A medida que la trama se desarrolla tenemos a Lee Chandler con un claro odio hacia la vida. Un ser auto-destructivo que busca pelea en los bares, discute con su clientes y su jefe. Todo en su vida es un conflicto. “Sus razones tendrá” es un pensamiento recurrente… y vaya que las tiene.

Seguidamente, llegan los flashbacks para entender su desdicha. Ejecutados con una sutileza que nos cuesta captar que aquello que vemos en pantalla sucede en el pasado, porque la transición entre escenas invita a creer que todo se desarrolla en el presente. Una estupenda edición que nos permite entender la devastadora historia detrás de un hombre que se ahoga en su sufrimiento y se destruye en cámara lenta.

La consolidación de Cassey Affleck

El hermano menor de los Affleck ha vivido en los últimos años detrás de la sombra exitosa de su compañero mayor. Mientras su hermano brilla como director, recibiendo diversos premios, él se dedica a trabajos de un corte independiente.

Cassey Affleck prioriza los trabajos de bajo perfil. Producciones de poco renombre, pero en donde desborda un talento actoral del que su hermano mayor carece. Luego de pasar desapercibido en las premiaciones de los últimos años, finalmente sedujo el ojo de la critica. Su talento no pudo continuar oculto ante los expertos que ya tenían en el, una futura estrella a seguir. Un diamante en bruto que solo necesitaba un minúscula pulitura para lucir con completo brillo.

En esta ocasión, realiza una interpretación tan sutil como contundente. El reflejo de un hombre destruido internamente que pide a gritos la salvación con el encorve de su espalda, la caída de sus hombros, el balbuceo entre su frases y la agonía de su mirada. Un lenguaje corporal impecable y un despliegue de expresiones que cualquier aspirante a actor debería tomar en cuenta.

Cassey Affleck se adueña del personaje, la cámara y cada una de las escenas. Además, consiguió en Michelle Williams una pareja de baile ideal para ese vals actoral que le han permitido todas la nominaciones recibidas. Cada escena que comparten es el reflejo de una desdicha que ensombrece a ambos personajes, un dolor que no pueden borrar. Impecable dúo interpretativo.

Conclusión

Manchester by the Sea es el tipo de producción que solo ves en una ocasión. La carga emocional que se desarrolla en la película es muy deprimente, verla mas de una ocasión es caer en un ciclo interminable de desdichas. Sin embargo, la película combina elementos dramáticos con toques de comedia negra. Precisos para no abrumar al espectador con tanto sufrimiento.

En miras a los OscarsManchester by the Sea es el drama destacado de la temporada con 5 nominaciones. Entre ellas: Mejor película, Mejor director, Mejor Actor, Mejor Actriz de Reparto, Mejor Actor de Reparto y Mejor Guión Original.

Lamentablemente, sus opciones solo están aseguradas en la categoría principal de los interpretes masculinos. Cassey Affleck ha dominado la mayoría de las premiaciones, el último premio recibido fue el BAFTA y a principios de año el Golden Globe.

Finalmente, Manchester by the Sea nos recuerda que la vida golpea tan duro que, en ocasiones, no podrás recuperarte con tanta facilidad. Sin embargo, la mayoría de nuestras desdichas son productos de nuestras acciones. En otras palabras, recibimos lo que damos.

MANCHESTER BY THE SEA
Dirección7
Guión8
Interpretación8
Sonido6
Fotografía6
Nota de lectores1 Vota8.5
LO BUENO
La ejecución de los Flashbacks
Duo Cassey Affleck y Michelle Williams
Los elementos de humor negra
LO MALO
Mucha depresión
El lento ritmo de la película
7
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