Las series de televisión elevan el consumismo a su máxima expresión

Siempre vamos a querer más aunque no las hayamos visto todas

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Hace unos años ver televisión era para tontos. Hubo una época en la que “la televisión nos lavaba el cerebro”. Ahora este medio de comunicación se ha reivindicado con contenido de calidad. Aunque sigue agregando un elemento negativo: nos hacemos adictos. Sí, las series de televisión elevan el consumismo. Lo magnifican.

Ahora nos dividimos en dos grupos, los cinéfilos y los seriefilos. Ambos, consumidores activos de contenido multimedia y entretenimiento audiovisual. El último de estos grupos mencionados, atraviesa la época dorada de la televisión.

Respondamos entonces el enunciado de este artículo.Esto es fácil de entender y no necesitamos ser muy inteligentes. La demanda, alimenta al fenómeno consumista. La insatisfacción lo mantiene vivo. Estamos atados al placer de tener algo que nos haga felices y saberlo infinito.

Los guionistas han logrado que los espectadores se mantengan atentos. Nos amarran al seguimiento constante de la pena y gloria de muchos personajes. Como es el caso de Eliot en Mr Robot, tan desdichado y deprimido que nos entretiene.

Está fórmula es tan perfecta que incluso el vanagloriado cine ha decidido resucitar en las series. Como gran ejemplo: Fargo, cuyas críticas afirman que la serie es una historia mucho más perfecta e interesante, sorry Coen Brothers.

fargo

Amamos las series porque…

¿Por qué estamos atados a las series? Por una fórmula simple: personajes interesantes, los retos y los hechos inesperados.

Los personajes interesantes tienen como función ser un espejo. Nos muestran ese lado de la humanidad que representan. Debe ser interesante y llamativo porque es lo primero que conecta con el espectador.

En los 90’s todas querían tener el corte de Rachel Green. Años después muchos hombres se dieron cuenta de las cosas que estaban haciendo mal en sus relaciones gracias a Ted Mosby. Así el mundo se va conformando por una lista de personas que añoran ser parte de una ficción.

La creación de un gran personaje alimenta el futuro contenido de la serie. Lo que conlleva a spin-off y precuelas. Este es un elemento fundamental para que sigamos entendiendo por qué las series de televisión elevan el consumismo.

ted-mosby

En cuanto a los retos de la historia, estos son las situaciones complicadas a las que se enfrentan nuestros personajes. Queremos que los protagonistas se enfrente a retos, que sufran. Porque después de esto seguro viene algo mejor. A menos que seas fan de Game of Thrones, en ese caso no subas tus esperanzas.

Estos retos entretienen siempre la mente de aquellos con una cotidianidad aburrida, aquellos que se abrigan en la ficción para sentirse parte de algo, esos que sueñan despiertos.

Los hechos inesperados son el cliffhanger de toda serie, como las muertes de los personajes con los que nos encariñamos. Dichos eventos son muy necesarios, según Stephen King, para hacer una historia interesante debes sacrificar a muchos personajes.

El factor sorpresa es la clave para quedarnos atrapados. A veces se coloca al final de la historia y en otras ocasiones al inicio para dar paso al elemento anterior: el reto, hasta lograr la resolución del problema en el argumento.

Innovación continua

“La series son el nuevo cine de autor”

David Lynch

A partir de esta frase del genio David Lynch analizamos un hecho: las series son innovación y el arte más fresco. Nos conseguimos con más creaciones originales que adaptaciones.

Las ventajas de las series frente al cine pueden ser algunas pocas pero importantes. La más significativa es el presupuesto. La otra es la libertad para contar la historia. Los guionistas no cuentan con un tiempo que limita el desarrollo y la llegada al desenlace.

Este elemento de “libertad narrativa” alimenta nuestro consumo e invade nuestro tiempo. La historia puede magnificarse y extenderse lo que nos resulta increíble. Aunque tengas que esperar un año para cada temporada, sigue siendo un tiempo corto frente a las secuelas cinematográficas.

Otra ventaja que tienen las series es el medio mismo en el que se encuentran. No tenemos que trasladarnos a ninguna parte cuando se estrenan. Estamos en la comodidad del hogar. Es un regalo verlo todo desde nuestro sofá.

Desarrollo del guión

El guión no tiene que desarrollar toda la historia, lo que permite a los escritores trabajar sobre la marcha. Acá vamos a retomar el tema con la creación de personajes. Las series de televisión son el hermano prodigio de las novelas. Sí, te lo explicamos.

Los escritores de cuentos y novelas hablan de diferencias. La más importante es que la novela necesita de muchísimos personajes. Así mismo ocurre con las series y películas. Aunque sea agotador crear y mantener a tantos personajes, esto se convierte en algo positivo para la audiencia.

Podemos hacer una serie sólo sobre este personaje. Ejemplos: Better Call Saul, Joey y The Sarah Jane Adventures. Todas ellas inspiradas en personajes importantes e interesantes de tres de las mejores series de la televisión.

better call saul

Libertad creativa

Por último, el éxodo más grande de directores de cine a la tv es por la libertad. Existe una magnífica forma de contar historias sin preocuparse por la duración o sin eliminar otros tanto detalles para resumirlo todo.

Recientemente, los hermanos Coen anunciaron un western para la tv. Dicha idea de adaptarlo a una serie es porque era casi imposible llevarlo a la pantalla grande, por ser tan ambicioso. Entonces, es un gran YES! para que las series sigan creciendo.

Los productores de las series se sienten más tranquilos al no depender de un solo director. Dicho problema de renuncia de directores siempre ha retrasado los proyectos cinematográficos. Ahora las series gozan la libertad de tener incluso a uno distinto por episodio.

Entonces, nos encontramos aquí con el futuro del entretenimiento. Se producen al año más series de televisión que películas. Algunas con una calidad que no tiene nada que envidiar a muchas producciones cinematográficas.

Se convierte la televisión en el medio más grande para las historias. Por esto las series de televisión elevan el consumismo, porque ya no devoramos “entretenimiento”, sino que sabemos apreciar la narrativa. El cine de calidad se traslada a formato de episodios y temporadas y nosotros somos los testigos de esto.