Una análisis diferente al universo cinematográfico de Guillermo del Toro

Un hombre que se considera un freak que no encaja en ningún lado, pero cuyas películas ya tienen un culto bastante marcado

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el universo cinematográfico de Guillermo del Toro

El 9 de octubre de 1964 nació en Jalisco, México, un hombre raro. Para ese momento apenas era un niño que no tenía ninguna idea de cómo cambiaría al mundo. Hasta que comenzó a crear su propio mundo de monstruos.

Si queremos hablar del universo cinematográfico de Guillermo del Toro tenemos que hablar de su abuela. La legendaria señora que siempre sale a flote en las entrevistas. Ferviente católica quien lo “exorcisó” dos veces porque creía que estaba poseído. Lo enviaba a la escuela con chapas en las botas para que le sangran los pies en señal de penitencia.

Nada de esto no los hemos inventado, el mismo Guillermo lo ha dicho en una entrevista para El Comercio. “Esa imaginería católica produce mucho miedo, se queda contigo el resto de tu vida. Por eso mi imaginación siempre fue mórbida, nunca soñé con campos de algodón”, así dejó en claro en cuanto a la relación de su loca infancia con sus increíbles películas.

Vamos a ir a lo que vinimos entonces. Haremos un repaso de eso que tanto caracteriza al cine de Guillermo del Toro. Lo común, lo extraño y lo que nos hace ser fanáticos de su mágico y oscuro universo.

Lo común en  el universo cinematográfico de Guillermo del Toro

“Tengo una especie de fetichismo por los insectos, la relojería, la maquinaria y los engranajes, monstruos, lugares oscuros, cosas sin nacer”, afirmó el director durante una entrevista. Con esta frase no nos queda dudas de esos detalles que han forjado la estética de su cine.

Hay un niño luchando con monstruos

Algo común en este curioso universo cinematográfico de Guillermo del Toro es que dos de sus obras más famosas tienen a niños que se enfrentan a entidades oscuras y perversas. Recordemos El Laberinto del Fauno y El Espinazo del Diablo, ¿ven cómo su infancia sale a la luz en uno que otro detalle de sus películas?

El Espinazo del Diablo
El Laberinto del Fauno

Si el niño no es el protagonista, entonces el adulto que encarna el papel principal tiene una infancia cuyos hechos se vieron relacionados con monstruos. Por ejemplo, aunque Blade II no es una historia de autoría total, su híbrido protagonista tuvo el primer contacto con un vampiro en el vientre de la madre, además de haber tenido una infancia rara y perturbadora.

Siempre se identifica con alguno de sus personajes

“Sí. Hellboy soy yo. Y la niña de El laberinto del fauno. No puedo escribir sobre monstruos de lejos. Los monstruos viven conmigo, en mi interior”, confiesa Guillermo lo mucho que se identifica con sus personajes.

Esto nos lleva a crear de alguna forma un nexo con el director. Muchos grandes autores jamás muestran nada más que sus obras, pero acercarnos a Del Toro de esta forma en la que abiertamente deja ver lo “freak” que es, nos hace quererlo más. Porque para muchos nosotros también somos “raros”.

Tiene sus actores fetiches

Algunos directores suelen tener una predilección por los actores. De hecho en el raro universo cinematográfico de Guillermo del Toro hay un intérprete que siempre está aunque no lo reconozcamos.

Tal es el caso de Doug Jones. Este actor ha encarnado a los personajes de Abe Sapiens en las dos películas de Hellboy. El Fauno y El Hombre Pálido en El Laberinto del Fauno. También interpreta a dos de los fantasmas de La Cumbre Escarlata. Un actor que cayó como anillo al dedo en el universo freak de Del Toro.

Más estilo que fondo

Sucede que a pesar de que haya monstruos en las películas de Guillermo, estos no dan miedo. A excepción de El Espinazo del Diablo, sus historias suelen pasearse por lo gótico pero siempre sobre la línea del estilo estético. Un ejemplo de ello es La Cumbre Escarlata, obra que denota las aficiones visuales más usadas por Del Toro.

A veces Guillermo nos entrega mezclas que no deberían ir juntas pero que resultan exitosas. Quizá, estos ingredientes visuales con un argumento monstruoso, es un intento del director por construir una fantasía.

El universo cinematográfico de Guillermo del Toro nos recuerda que a veces es tan importante la forma como el fondo para sentirnos parte de la historia.

Monstruos que intentan comprender emociones humanas

Hay una escena de Hellboy 2 donde este habla con Abe Sapiens sobre las mujeres. “Cuando una mujer está molesta, en realidad está molesta por otra cosa. Y tienes que preguntarle, pero entonces se molesta porque tuviste que preguntarle. Tu simplemente tienes que adivinarlo”.

Hellboy y Abe se ven forzados dar la cara al amor, a los problemas de pareja. Así como reaccionan ellos, reaccionamos nosotros en la vida real. Las emociones siempre son el artilugio humano que llega sin manual de instrucciones.

Sí entendemos que aunque seamos aterradores por fuera, por dentro todos atravesamos por lo mismo. El amor, el odio, la decepción y la esperanza. Son lo que nos une. Así lo plasma del Toro. Y, si intención es otra, estaríamos pecando de románticos.

Lo extraño en las historias de Guillermo del Toro

Soy un ‘freak’ en todos los lugares a los que voy. No encajo en la escena independiente, no encajo en la escena de Hollywood, así que soy un cabrón raro y gordo. ¿Y te digo algo? Planeo seguir así porque hay algo que se debe decir

Historias oscuras inspiradas en cuentos de hadas 

Hay que ver que todo lo que toca Guillermo parece convertirse en algo oscuro. Así como Tim Burton supo lograr un esteticismo bastante fácil de reconocer, Del Toro también hace lo propio.

En el universo cinematográfico de Guillermo Del Toro nos encontramos siempre con algún monstruo. Aunque el contexto de la historia no sea algo oscuro, mantiene una estética de cuentos de hadas, mezclada con los estilos gráficos de las historietas.

Hay más estética de cómics en una película de Guillermo del Toro que en muchas del universo Marvel. Un estilo que se ha ido formando poco a poco y que a veces se ha usado en menos cantidad como en el Espinazo del Diablo.

Muchos fans, poco reconocimiento de la crítica

La única película de Guillermo del Toro que ha recibido un reconocimiento crítico considerable es El Laberinto del Fauno. Es su estética cinematográfica lo que lo lleva a estar alejado del cine hollywoodense, ese al que le encanta repartir reconocimientos.

Sus obras son un recordatorio constante de que la fantasía es una buena forma de mostrar la realidad para explicarla mejor. Sus monstruos, más que asustarnos, muestran un lado con el cual identificarnos.Toda su personalidad, afuera y adentro de la pantalla, lo lleva a ser un cineasta de culto.

Alrededor de él ha crecido una serie de seguidores que respetan su trabajo. Además, es agradable siempre encontrar un personaje que nos guíe en la búsqueda de algo. Eso nos hacer querer ver más.

Quizá se convierta en el director de los incomprendidos. Porque si algo diferencia su estilo de otros aficionados es que Guillermo siempre tiene algo que decir. Esperamos que aún haya más historias por contar.