San Valentin está a la vuelta de la esquina, y por eso les traemos 10 películas para ver solos con la respectiva copa de helado, o acompañados.
Casablanca (1942)

Clásico de Hollywood para ver en toda ocasión, pero sobretodo en esta fecha. Protagonizada por Ingrid Bergman y Humphrey Bogart envueltos en un triángulo amoroso. Siempre tendremos París, y siempre tendremos ‘Casablanca’ para este día.
Eternal Sunshine of the Spotless Mind (2004)

La química de Kate Winslet y Jim Carrey en esta película los convierte en una de las parejas más queridas del cine, aún cuando ella decide literalmente borrarlo de su memoria. Visionado obligatorio.
City Lights (1931)

Una película de Chaplin nunca está demás, su carisma y simpatía hacen de esta una opción perfecta para San Valentin.
Before Sunrise (1995)

Richard Linklater nos regala esta franquicia bien equilibrada y de excelente guión, con Ethan Hawke y Julie Delpy que fueron la pareja perfecta para interpretar a Jesse y Celine. Al terminar ‘Before Sunrise’, obligado visionado de ‘Before Sunset’ y ‘Before Midnight’.
Lady and the Tramp (1955)

Un clásico animado no puede faltar en el repertorio, y menos uno de esos finales felices de Walt Disney.
Annie Hall (1977)

Casi toda la filmografía de Woody Allen podría ser una buena opción para San Valentin, pero empecemos con la favorita de muchos, una de las tantas protagonizadas por Diane Keaton y el mismo Woody. Brillantes diálogos, una de las mejores comedias románticas de la década.
500 Days of Summer (2009)

Joseph Gordon-Levitt más Zooey Deschanel. Parecía que nada podía salir mal, pero sí.
Blue Valentine (2010)

Ryan Gosling no es sólo ‘The Notebook’, con esta también se luce junto a Michelle Williams. ‘Blue Valentine’ cuenta el recorrido y la evolución de un matrimonio contemporáneo desde sus inicios, cuando todo era color de rosa hasta… bueno, no tan rosa.
An Education (2009)

Carey Mulligan interpreta la típica joven inocente que se enamora del típico casanova que le dobla la edad y le saca provecho.
Roman Holiday (1953)

Audrey Hepburn y Gregory Peck paseando enamorados todo el día por Roma, qué podría ser más sensiblero que esa premisa… que ella además sea una princesa dada a la fuga tratando de que su acompañante no lo sospeche.



